HARTFORD.- Después de un esfuerzo de cabildeo de un
año, los estudiantes indocumentados fueron capaces de convencer a algunos
legisladores y al gobernador Dannel Malloy que deben tener acceso a la ayuda
financiera.
Los dreamers son
los hijos de los inmigrantes indocumentados que llegaron a los Estados Unidos
cuando eran niños y asistieron a las escuelas públicas de Connecticut, pero se
encuentran en el país sin documentos no por su culpa.
Ellos ganaron el derecho de pagar las tasas de
matrícula estatal en 2011, pero el costo ha sido un factor para muchos jóvenes
que no han podido cumplir con sus sueños en la educación superior.
“Incluso con la matrícula estatal, hemos visto una
gran cantidad de estudiantes indocumentados que todavía no asisten a la
universidad, ya que el costo es una barrera”, manifestó Lucas Codognolla,
director principal de CT Students for a
Dream (C4D).
Tanto el presidente del Senado, Martin Looney, y el
gobernador Dannel Malloy desean ampliar su acceso a la educación superior este
año.
Looney propuso un proyecto de ley para abordar la
igualdad educativa al permitir que los estudiantes indocumentados de
Connecticut reciban el libre acceso a la ayuda financiera del Estado.
Actualmente, al menos cinco estados: California,
Minnesota, Nuevo México, Texas y Washington, permiten a los estudiantes
indocumentados recibir ayuda financiera estatal, de acuerdo con la National Conference of State Legislators.
“Sin acceso a la ayuda financiera, la educación
superior sigue estando fuera del alcance de los estudiantes indocumentados,
muchos de los cuales provienen de familias de bajos ingresos”, declaró
Codognolla.
"Todos los estudiantes merecen tener acceso a
la educación superior, que es cada vez más necesaria para la economía actual y
permite lograr un empleo de rápido crecimiento en Connecticut”, agregó.
Malloy presentó recientemente un proyecto de ley que
acorta el plazo necesario de espera (de cuatro a dos años) para los estudiantes
indocumentados que califican para la matrícula estatal.
El gobernador también asignó 450 mil dólares de su
presupuesto de dos años para estos estudiantes, de acuerdo con Devon Puglia,
portavoz de Malloy.
“Creemos que con la ampliación del acceso, el apoyo
a los estudiantes sin importar donde nacieron, y la construcción de un futuro
más brillante permitiremos que más jóvenes cumplan sus sueños en la educación
superior”, añadió Puglia.
El Governor’s
Scholarship Program, establecido en 2013, creó un programa de ayuda
unificada, basada en la necesidad de que los residentes del Estado, y también
sustituyó a los programas de ayuda estudiantil existentes en Connecticut.

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