Con amenazas y extorsión estafadores
buscan que la víctima pague más dinero de lo que en realidad vale el curso
STAMFORD.- Cuando
“Juan” aceptó una supuesta oferta para comprar a bajo costo y a plazos un curso
de inglés, el inmigrante no imaginó que terminaría siendo víctima de
estafadores que lo obligaron a pagar mucho más dinero bajo la amenaza de ser
enjuiciado y arrestado si no cumplía con sus abonos.
Todo comenzó una noche normal, “Juan” se encontraba en su
casa descansado, cuando de repente sonó el teléfono, el número correspondía a
una llamada de California, con el código 310.
Una voz femenina le ofreció un curso de inglés, a
bajo costo, proveniente del “Centro de Ayuda para Inmigrantes”. El inglés es
una necesidad básica para todos los hispanos en los Estados Unidos y “Juan”
aceptó la oferta, pensando que aprendiendo el idioma iba a tener mayores
oportunidades en este país.
“Juan “, un indocumentado de Connecticut, relató a EL SOL
News que “no sé cómo consiguieron mi número. Me llamaron desde California, ya
que el código era 310, para preguntarme si yo quería aprender inglés y
ofrecerme un curso. Al principio les dije que no tenía dinero pero después me
ofrecieron un buen precio por el curso y decidí aceptar”.
La muchacha que llamó al inmigrante decía ser de un
centro que ayudaba a los inmigrantes de bajos recursos para que aprendieran
inglés y que recibía la ayuda del Gobierno federal para seguir “ayudando con
sus servicios” a la comunidad latina.
La “oferta especial” que aceptó “Juan” fue que él iba a
cancelar 300 dólares cuando el producto llegara a su puerta y después iba a
pagar tres cuotas mensuales de 100 dólares para hacer un total de 600 y cerrar
la transacción.
“Juan” manifestó a este semanario que en efecto,
días después a su puerta llegó una caja con el curso de inglés. El inmigrante
entregó el “Money Order” de 300
dólares al repartidor del correo, tal y como le instruyeron por teléfono.
El inmigrante comentó al abrir el paquete encontró
varios libros, CDs, DVD’s con un recibo, y todo lo que trae un curso de inglés.
Hasta ahí todo le parecía normal.
El hispano posteriormente cumplió con pagar los 100
dólares mensuales y del propio centro le aseguraron de que el curso había sido
cancelado totalmente.
Comienzan las
amenazas
Tres meses después de hacer cancelado el curso, “Juan”
recibió una llamada a su teléfono celular advirtiéndole de que tenía una
demanda en su contra porque quedó debiendo el pago de varias cuotas del curso y
que si no cancelaba iba a ser llamado a la Corte de Riverside, en California,
para ser enjuiciado.
“Juan”, asustado, les pidió una extensión de tiempo
porque no tenía dinero, petición que le fue aceptada, por lo que hizo un
deposito varios días después.
El “Centro de Ayuda para los Hispanos” le giró
instrucciones para que enviara el dinero por Money Gram o Western Union
a Lima Perú.
El inmigrante les preguntó porque tenía que mandar los
pagos a Perú, y le respondieron que el encargado del centro se encontraba de
vacaciones en el país sudamericano.
El acoso continuó para el hispano, al recibir todos los
días una llamada con amenazas de llevarlo a la Corte si no pagaba el curso de
inglés.
“Juan” como pudo consiguió prestado parte del dinero
y lo envió a Perú, sin embargo, recibió otra llamada para informarle que tenía
una demanda en la Corte de Riverside, California, por falta de pago y que debía
cancelar ahora el 50 por ciento del valor total del curso, es decir más de mil
300 dólares.
El hispano relató que “me amenazaron que si no
pagaba me iban a llevar a la Corte, que me iban a mandar a arrestar, que la
policía ya sabía la dirección de mi casa y que iba a ser reportado con las
autoridades de inmigración”, añadió.
Bajo extorsión, el inmigrante envió cerca de 800 dólares a Lima, Perú, esta vez a nombre de un
primo del dueño. El hispano comenzó a sospechar que se trababa de una estafa.
“Las llamadas eran incesantes, estaba asustado hasta el
punto de aceptar ir a la Corte, pero en la última llamada les dije que no tenía
más dinero y que iba a buscar la ayuda de un abogado”, señaló “Juan”.
El inmigrante le contó lo sucedido a un amigo, quien le
animó a denunciar el caso.
“Juan” instó a los inmigrantes, sobre todo los
indocumentados, a no contestar llamadas desconocidas y a no aceptar cursos de
inglés por teléfono para no ser víctimas de fraude y extorsión.
CONSEJOS
·
No conteste
llamadas de números desconocidos. En caso de contestar pida la identificación
de la persona que llama. Pregúntele su nombre completo, cargo y lugar de
trabajo. Solicítele un teléfono de red fija para verificar la información
entregada.
·
Si alguien llama
ofreciéndole un curso de inglés, medite si lo considera necesario, si en verdad
está interesado o no es una prioridad en este momento para usted. Si lo
considera innecesario, ármese de valor y diga que no.
·
No revele datos
personales, mucho menos números de tarjetas de crédito, claves bancarias, entre
otros datos importantes.
·
Recuerde que las
estafas telefónicas son realizadas por personas con la habilidad para poder
obtener sus datos, pero en ciertas oportunidades desconocen su nombre,
dirección ni conocen a su grupo familiar. Lo que saben es lo que usted les
revela en la conversación.
·
Es importante que
el residente instruya a su núcleo familiar y empleados para que no caigan en
fraudes y sean capaces de detectar estas situaciones e informar a la familia o
a la policía.
PARA SABER
·
Para denunciar una
estafa o fraude pueden ingresar a la página Web de la Comisión Federal de
Comercio (FTC) en www.ftc.gov o al www.ftccomplaintassistant.gov.
·
También pueden
llamar al Departamento de Protección del Consumidor de Connecticut al
1-800-842-2649 o ingresar a la página web http://www.ct.gov/dcp.

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