PORT CHESTER.- Las organizaciones Port Chester Cares,
Carver Center, Family Services of
Westchester, Open Door y el Council of Community Services, llevaron
a cabo una serie de tres talleres orientados para que los padres hispanos
aprendan estrategias para mejorar la comunicación con sus hijos en cada etapa
de la vida.
Los talleres brindados por el experto en crianza,
Luis Almeyda, de Cornell Cooperative, se realizaron en Carver Center, quien
brindó algunos consejos sobre cómo dialogar con sus hijos y cómo ellos pueden
ayudarles en la educación y en otras actividades.
De acuerdo con Almeyda, el primer paso que los padres
deben procurar dar para mejorar la comunicación es conocerlos más, es decir,
dejar que sean ellos los que hablen y escucharlos, y no imponerles nada.
“Los conflictos se generan por no saber lo que ellos
están sintiendo, los hijos a veces quieren hablar, pero nosotros los padres a
veces no los dejamos”, explicó.
Los padres conocen cosas de los hijos porque las han
visto, pero desconocen otras porque no les formulan preguntas, simples como
“¿Qué aprendiste hoy en la escuela?”. “¿Qué clase te gusta más”, entre otras,
indicó Almeyda.
Uno de los errores que comete el padre de familia es
asumir que conoce a su hijo a la perfección porque él pasó por su misma edad.
“Es importante dejar hablar a los hijos, ellos muchas veces tienen la necesidad
de compartir lo que sienten y lo mejor que debemos hacer los padres es
simplemente escucharlos, ya que así podemos dar el mejor consejo”, precisó.
Almeyda comentó que la comunicación con los hijos se
puede mejorar incluso cuando son bebés. “Ellos necesitan atención, cariño,
cuidado y alimento, es decir, nos necesitan en todo tiempo. Los bebés deciden
cuándo quieren que nosotros los apapachemos y en ese momento hay que
abrazarlos. Cuando ellos quieren un apapacho y no se lo damos, después no lo
van a querer y cuando los tomamos en brazos lloran porque en ese momento no
quieren mimos”, comentó el experto.
Uno de los consejos que brindó Almeyda fue no dejar
mucho tiempo a los niños solos en la cuna o en el corral, ya que eso genera la
desconfianza del bebé. “Eso les afecta a la hora de querer descubrir el mundo,
hay que estar pendientes de ellos a cada momento”, subrayó.
Los niños entre uno a tres años aprenden a caminar y
comienzan a decir palabras como: “No”, “Mío”, y “Yo quiero”, cuando los padres
los obligan a caminar donde ellos no quieren o no les dan las cosas que piden.
Los menores en edad preescolar y escolar, es decir,
de 5 a 10 años, quieren tratar de hacer cosas nuevas y están desarrollando su
sentido de iniciativa. “Hay que motivarlos a que siempre realicen actividades,
como barrer la casa o hacer la limpieza, aunque dejen un tiradero nunca hay que
impedirles su deseo de colaborar”, aconsejó Almeyda.
A criterio del experto, los padres frecuentemente se
preocupan o confunden por los cambios en sus hijos adolescentes. A menudo, los
jóvenes al llegar a los 12 años comienzan a luchar con su sentido de identidad,
se sienten extraños y abochornados consigo mismo o con su cuerpo, alternando
entre las altas expectativas y un pobre concepto propio, además de ser
influenciados por los amigos en su modo de vestirse o intereses.
Los adolescentes con frecuencia presentan un humor
cambiante, aunque mejoran su habilidad en el uso del lenguaje y su forma de
expresarse. Suelen quejarse de que sus padres interfieren con su independencia
y tienden a regresar al comportamiento infantil, particularmente cuando están
bajo mucho estrés, entre otros aspectos, especificó Almeyda.
“A los hijos simplemente hay que escucharlos, no
imponerles nada que no quieran hacer, eso permitirá conocerlos mejor y hacer
amena la comunicación con ellos”, finalizó el experto.
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